La reforma fiscal del automóvil.

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Tráfico y la reforma fiscal del automóvil

La reforma fiscal del automóvil es una realidad según afirmó Cristobal Montoro, ministro de Hacienda, hace un par de semanas. Esta se llevará a cabo dentro de la modificación de los impuestos medioambientales prevista para 2018. Dentro de esa modificación se incluirá la modificación tanto del Impuesto de Matriculación como del Impuesto de Circulación.

Las demandas del sector.

El sector del automóvil lleva años reclamando ciertas rebajas fiscales: reclaman una rebaja del IVA, que se retire el Impuesto de Matriculación y que los vehículos tributen por lo que contaminen en vez de por los caballos fiscales. Pese a que el IVA no se modificará parece que se están realizando avances en la eliminación del Impuesto de Matriculación. La última palabra la tendrán las comunidades autónomas ya que son las depositarias finales de este impuesto.
La reforma fiscal del automóvil también incluye el impuesto de circulación, respecto a este se baraja como se hace en otros países la penalización de vehículos de mayor antigüedad y aplicar exenciones a los coches más nuevos que emitan menor cantidad de gases de efecto invernadero. Esta modificación animaría bastante a los consumidores a la compra de nuevos vehículos rejuveneciendo así el parque automovilístico. Sobre todo si junto con estas reformas fiscales tenemos en cuenta el futuro plan de ayudas públicas a la compra de vehículos que prevé el Gobierno. Este plan de ayudas beneficiará a los vehículos más eficientes.

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Entendiendo la reforma fiscal del automóvil.

Si estas reformas se llevasen a cabo supondría un ahorro fiscal aunque, en realidad, la tercera parte de los impuestos que paga un automóvil son derivados de su uso debido a la tasa de hidrocarburos. El sector defiende que la fiscalidad del automóvil esté vinculada directamente a su uso, denostando así el impuesto de matriculación. Juan Ramón Rallo en el foro del Observatorio del Vehículo de empresa establecía “El impuesto de matriculación no tiene ninguna lógica económica y debería desaparecer”.
Lo que podemos extraer de las líneas generales que nos han dado tanto Montoro como Begoña Cristeto, secretaria general de Industria, es que evolucionamos hacia una fiscalidad que penalizará a los coches más antiguos y esto, casi con toda probabilidad, se traducirá en mayores ventas para el sector y rejuvenecimiento de nuestro parque automovilístico.

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